Liliana Celiz
 
 
 
Crónicas del Dock
 
 

Con esta antología quisimos hacer partícipes a los lectores de lo publicado por Ediciones del Dock durante sus primeros años de vida. Estas "Crónicas" presentan parte del variado registro poético que compone nuestro fondo editorial.

 

Antología poética

Con esta antología quisimos hacer partícipes a los lectores de lo publicado por Ediciones del Dock durante sus primeros años de vida. Estas "Crónicas" presentan parte del variado registro poético que compone nuestro fondo editorial. Sin pretender ser exhaustivo, pero con la sospecha de que este libro es indicador de las diversas líneas poéticas coexistentes, agradecemos la colaboración de los autores sin la cual ni este libro ni nuestra presencia editorial de diez años en la cultura argentina hubiese sido posible.

 
Crónicas del Dock
 
"No llames,... "
 

No llames,
la que habitaba se ha salido,
ya no vuelve
es que esperaba ver entonces tu cuchillo,
caerse,
ver circular la luz de los potrillos,
no estar triste
pero es que hacía comezón la sangre
y se rodeaba de serpientes-lagartija
de allí aprendió a arrastrarse,
no creía
que hubieran los cipreses vuelto al lago
alerces,
las gaviotas emplumadas.

 

 

 

De las trigésimas herrumbres...
 

De las trigésimas herrumbres
salía yo a pasearme por las calles
tomada de los pies del muerto
cuando él andaba anoche por mi casa,
los páramos quedaban malolientes
de dientes de la sangre salpicada
”haberme hecho decir su nombre”
pero al montón de sogas ya no erraba
sabía resarcirme,
algún sillón de espuma acomodaba
y bendecía así mi mala muerte,
la calle del colapso es sola
y digo pie y escucha Apocalipsis
¿Dónde ha seguir el hombre con mi erranza?
el último jazmín olía a fresias
aquí el motor sellado en la ignorancia
del patio del que ya no oía.

 

 

La levedad que implica que me he ido...
 

La levedad que implica que me he ido,
una inversión de voz puesta tu espejo
si hubiera algún lugar preciso
quizás lo que guardaba era tu nombre
y ya no sé, tendrás que maldecirme,
asumo de la culpa que no he sido
y más allá tal vez lo desolado
una gestión del tiempo hizo su ruta
regada por no sé de cuál rocío
¿Tendré que visitarte?
una erosión de mí que se bifurca.

 

 

Ya muchas veces vuelvo...
 

 Ya muchas veces vuelvo
la sala donde adornan de mi cuerpo,
tal vez el infinito que saltaba
y estaba él, ceñido de mí misma,
había una salita en donde estaba,
íbamos esperando que vinieran
entonces es aquella que se acerca
teñida de mis rostros imposibles,
la belleza
y yo no sé si salgo o dónde habito
pero él escucha dentro de sus otros
la sala se volvió un remanso,
los árboles dan aire de campiña
y es la mirada que cohabita cuerpos,
las bullas de sus ojos me salpican
¿Dónde? me temo que estoy triste,
acabo de olvidarme de mi cuerpo.

 

 

 
 
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